Motos: el repunte comercial encuentra a la industria de Córdoba con menos componentes

El Índice de Producción Industrial (IPI) Manufacturero es uno de los informes que se sigue con mucha atención cada vez que el Indec lo actualiza todos los meses.

En el primer cuatrimestre, una sorpresa fue el rubro que más creció: “Motocicletas”, con una variación acumulada del 195,6 por ciento con respecto al mismo período del año pasado. Traducido: en un año, la producción de motos en Argentina casi se triplicó.

Los datos sobre ventas de motovehículos de la Asociación de Concesionarios de Automotores (Acara) acompañan esta tendencia: en cinco meses, se patentaron 138.345 unidades, un 57,1 por ciento más que en igual lapso de 2020.

Córdoba es el tercer mercado más grande del país, con el 9,8 por ciento de las ventas, y muestra una expansión interanual más grande que el promedio nacional: 72,4 por ciento, al pasar de 7.830 a 13.500 unidades.

Sin embargo, este empuje comercial ya no tiene el impacto industrial que supo tener hace una década, cuando esta provincia también era uno de los principales polos fabriles del mercado de los motovehículos.

En aquella época “de oro” para el sector, había seis plantas que ensamblaban unidades a nivel local: las marcas Cerro, Appia, Brava, Keller, Kymco, en la ciudad de Córdoba; y Zanella, en Cruz del eje.

De esas, hoy quedaron solo tres: la de Kymco, que ya no es de capitales cordobeses sino que está en manos del Grupo Iraola; la de Keller y la de Brava, aunque esta última con un nivel de actividad muy inferior.

Cerro Motos se vendió en 2016, en una extraña operación, al gobierno de La Rioja; Appia desapareció tras entrar en quiebra; y Zanella cerró su planta en 2019 y a partir del año pasado quedó en manos también del Grupo Iraola, que tiene en sus planes reactivarla si la recuperación del mercado se consolida.

En paralelo, el cinturón “motopartista” también se desarmó y quedó reducido a unas pocas empresas que siguen proveyendo algunos componentes, al punto de que ya ni siquiera existe la Cámara de la Motocicleta, que en aquel entonces era una de las entidades Pyme más pujantes.

En bajada

El de Hugo Graglia es un caso emblemático: fue durante años el titular de la Cámara y principal referente del sector. Hoy abandonó completamente el rubro y se dedica a la fabricación de casas rodantes y “motorhomes”.

Según su mirada, el sector industrial local comenzó la agonía en 2014, cuando el exsecretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, dejó su cargo durante la segunda presidencia de Cristina Fernández.

“Para autorizar las importaciones, Moreno apretaba a las empresas y las obligaba a integrar partes a nivel local y eso nos beneficiaba a los autopartistas. Pero era todo ficticio. Cuando Moreno se fue, el sector realmente industrial murió. Solo quedaron las ensambladoras, trayendo todo de afuera”, recuerda Graglia.

Durante el gobierno de Mauricio Macri fue el golpe final: primero, por las complicaciones financieras que derivaron de los aumentos de tasas y de las devaluaciones del peso; y segundo, por un derrumbe de las ventas.

“El repunte de ahora está muy lejos de lo que llegó a ser el mercado. Hoy las principales marcas pelean el primer puesto con 5.000 motos por mes. Antes no bajaban de 10.000. Hubo años de 600.000 patentamientos, que se vendieron más motos que autos”, completa Graglia.

Más pistas de los motivos que llevaron a esta situación pueden encontrarse en la convocatoria de acreedores de la firma Dragon SA, ensambladora de las marcas Brava y Daelim, dictada el 13 de febrero de 2020 por el Juzgado de 13° Nominación en lo Civil y Comercial y Concursos y Sociedades N° 1 de Córdoba, según publica en su página web el estudio jurídico Auad Graf.

“El comienzo de las dificultades de la empresa principió en 2017 debido al aumento significativo de las tasas de interés en el mercado financiero local, que implicó una merma en la rentabilidad, ya que dicho costo no pudo ser trasladado al precio de venta, principalmente porque las empresas competidoras no lo hicieron”, señala el documento.

Y completa que este panorama se agudizó a partir de abril de 2018, luego de la fuerte devaluación del dólar, “con la caída imprevista de las ventas de motocicletas reflejada en la evolución de los patentamientos en el mercado nacional, que pasaron de 700.000 unidades en 2017, a 580.000 en 2018 y 247.000 hasta el 31 de agosto de 2019”.

Las que siguen

En agosto de 2017, otro de los referentes históricos del mercado de las motos, José Franco, vendió Importadora Mediterránea SA (Imsa), fabricante de Kymco, al Grupo Iraola: un conglomerado de negocios santafesino que hoy concentra más del 30 por ciento del mercado argentino con las marcas Corven, Mondial, Kymco, Bajaj, Zanella y Kawasaki.

Lo bueno para Córdoba es que la planta de avenida Caraffa sigue activa y, según Leandro Iraola, titular de la empresa, están ensamblando entre 500 y 600 motos por mes, el doble que el año pasado. “Tomamos unas ocho personas en el último tiempo; en total, hay 15 trabajando”, indicó.

La otra empresa local con buenas noticias es Keller. Si bien uno de sus dueños se excusó de brindar información, desde el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata) celebraron que están con un excelente ritmo de trabajo.

Los datos de ventas de Acara lo demuestran: es la sexta marca más vendida del país, con 8.747 unidades en cinco meses, lo que significa un crecimiento interanual del 42,1 por ciento.

El único problema para Keller, según alertaron desde el Smata, es que tiene trabadas miles de motos en la zona franca de Córdoba, que no pueden llevar a la planta para ensamblar porque el Gobierno no termina de aprobar su importación. “Estamos desde el gremio ayudando a las gestiones, porque si esas unidades no llegan, van a terminar suspendiendo personal”, advirtió una fuente del gremio.

Por último, Brava sigue trabjando, pero con un presente complicado tras la convocatoria de acreedores antes mencionada. Un dato que lo refleja es que, entre las marcas de alcance “masivo” es la única que este año ha bajado en ventas, un 6,6 por ciento.

“Brava supo tener 100 personas y hoy solo queda un puñado”, lamentaron desde el Smata. La Voz consultó a un directivo de la compañía, pero no hubo respuesta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *