Perú elige al presidente del Bicentenario

Perú elige hoy al presidente del Bicentenario y a los dos vicepresidentes que lo acompañarán en el gobierno del país sudamericano en los próximos cinco años.

Pedro Castillo, de Perú Libre, y Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, son quienes este domingo dirimirán la disputa en el balotaje.

El maestro del nivel primario de educación, de 51 años, y la administradora de empresas y exlegisladora populista de derecha, de 46, llegan a esta instancia crucial tras obtener el 19,06 por ciento y el 13,37 por ciento de los sufragios, respectivamente, en la primera vuelta electoral, celebrada el 11 de abril.

La fragmentación del electorado y el ausentismo caracterizaron a la parada de un mes atrás, cuando el 29,97 por ciento de las personas mayores de 18 años, habilitadas para votar, decidieron no concurrir a las urnas a expresar su preferencia por uno de los 18 postulantes a ocupar el despacho mayor del palacio Pizarro, sede del Ejecutivo.

En esa compulsa sí se definieron los 130 parlamentarios de la república; el próximo Congreso unicameral contará con una decena de bancadas, ya que más de la mitad de los partidos que compitieron entonces superaron el piso mínimo del cinco por ciento de los sufragios exigido por ley para imponer legisladores, a través del sistema de reparto proporcional de escaños.

La debilidad parlamentaria del próximo gobierno explica la decisión de los candidatos de redoblar esfuerzos y ajustar el discurso proselitista con la intención de lograr alianzas con el resto de los partidos políticos. No sólo para alzarse con la victoria hoy sino para procurar el respaldo legislativo que le permita gobernar hasta 2026, ya que ambos tendrán representación minoritaria en el Parlamento.

De acuerdo con las estadísticas de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (Onpe), el nivel de abstención en la primera vuelta fue el más alto en los últimos 20 años; casi el doble con relación a las generales de 2011, y alrededor de tres veces más respecto de las de 2006.

Los analistas políticos creen que el desinterés podría repetirse hoy dado que la mayoría de los sondeos de opinión coinciden en que el signo novedoso de la definición está determinado más por el grado de rechazo que uno y otra provocan en los electores que en las preferencias por alguno de ellos.

Los últimos relevamientos señalan que el 33 por ciento no votaría por Castillo mientras que un 55 por ciento no lo haría por Fujimori.

Otro dato elocuente de la realidad política incaica: entre los dos competidores de esta jornada no suman ni un tercio del apoyo popular, por lo que para una amplia mayoría de los peruano ninguno cuenta con legitimidad suficiente para ocupar la máxima magistratura de la nación.

Paridad

En ese escenario de abulia, la intención de voto sigue siendo ligeramente superior para el líder de Perú Libre, con el 51 por ciento; la postulante de Fuerza Popular recortó la diferencia inicial y llega a su tercera final por el título presidencial con un respaldo del 48,9 por ciento, según los principales encuestadores.

No obstante, pocos confían en los pronósticos de los consultores. El escepticismo encuentra sustento en las diferencias sensibles entre los vaticinios y los resultados finales que se dieron en los últimos acontecimientos electorales, no soló en Perú sino en distintas democracias del mundo.

Por caso, en la primera vuelta de las generales peruanas, todas las pesquisas previas advertían que ningún integrante del pelotón de postulantes alcanzaría el 10 por ciento de los votos. Sin embargo, Castillo casi dobló esa estimación y Fujimori superó por dos puntos el margen de error muestral y, en una acometida final, desplazó del segundo lugar al economista liberal Hernando de Soto, quien logró 12,5 por ciento de los sufragios válidos y quedó a un punto y décimas de entrar al balotaje.

Tampoco nadie presagió esa vez que los votos en blanco y nulos obtendrían el segundo lugar en el podio: sumados, llegaron al 18,21 por ciento.

Promesas de campaña

En caso de triunfar, Castillo propone convocar de inmediato a una asamblea constituyente para redactar una nueva Carta Magna que establezca una “economía popular de mercado” en reemplazo de la “economía social de mercado” que contempla la vigente. También promete un Estado “interventor, planificador, innovador, empresario y protector”, en lugar del actual Estado “supervisor”. Asimismo, pretende renegociar el reparto de utilidades de las compañías extractivistas trasnacionales y aumentar el presupuesto para educación del 3,5 al 10 por ciento del PIB.

El docente y máster en psicología educativa se manifiesta en contra de la legalización del aborto y del matrimonio igualitario.

Por su parte, Fujimori –quien de imponerse hoy se convertiría en la primera presidenta del Perú– habló en campaña de aplicar una “demodura”, como define a su eventual modelo de gestión que combina democracia y mano dura para rencauzar al país.

Defiende la Constitución de 1993 (sancionada durante el gobierno de su padre, Alberto Fujimori) y propone el “desarrollo de una verdadera economía social de mercado” y la promoción del “trabajo formal, el desarrollo de emprendimientos, las asociaciones público-privadas y la inversión sostenible y socialmente responsable”.

La líder derechista se manifiesta en contra de la eutanasia y de la interrupción voluntaria y legal del embarazo; está a favor de la “unión civil desde la perspectiva patrimonial”.

También promete trabajar para fomentar “una sana convivencia entre agricultura y minería”.

Quien se imponga hoy asumirá la presidencia del país el próximo 28 de julio.

Ese día los peruanos celebrarán, además, el bicentenario de su condición de país soberano tras el rompimiento del vínculo con la corona española.

La fecha patria recuerda el acontecimiento histórico del 28 de julio de 1821, cuando el general José de San Martín proclamó la independencia del Perú ante miles de personas reunidas en la Plaza Mayor de Lima.

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