Preocupación en Andorra por un proyecto de laboratorio de inmunología de “alta seguridad”

El proyecto del grupo farmacéutico español Grífols de construir un laboratorio de inmunología de alta seguridad en Andorra está despertando muchas inquietudes en el pequeño país pirenaico.

El líder mundial en medicamentos derivados del plasma, con sede en Barcelona, anunció en abril la creación del Pyrenees Immunology Research Center (PYIRC).

Ahora acaba de presentar las líneas maestras de este proyecto situado en la localidad andorrana de Ordino y del que el gobierno de Andorra es socio en un 20%.

Este laboratorio de alta seguridad P3 (“patógeno de clase 3”) será “uno de los pocos centros de investigación dedicados a la inmunología en Europa, y servirá de referencia internacional para el desarrollo de tratamientos para trastornos del sistema inmunitario”, afirma la empresa.

Pero los activistas medioambientales, los residentes y los políticos señalan zonas grises e instan al gobierno a celebrar un referéndum sobre el proyecto.

La diputada Carine Montaner cuestiona la elección de Andorra, un país “que todavía no tiene una ley de bioética”, dijo a la AFP.

También lamenta que el gobierno no tenga previsto establecer un “marco legislativo” hasta que después de haber firmado el acuerdo con Grifols, hace ya varias semanas.

También hay dudas sobre la elección como sede del centro de investigación de Ordino, una localidad clasificada como “reserva de la biosfera” por la UNESCO.

De momento todavía no está claro qué tipo de material infeccioso y patógenos utilizará el laboratorio.

El jefe de gobierno de Andorra, Xavier Espot, reconoció que con un proyecto así “no existe el riesgo cero” en materia de seguridad pero descartó la petición de referéndum.

“No hemos venido a Andorra por su legislación más flexible. O para hacer cosas que no nos atrevemos a hacer en otros países”, dijo Daniel Fleta, director del departamento industrial de Grifols, en una reunión pública este miércoles.

Grifols dijoque la inversión para este proyecto está estimada en 25 millones de euros (unos 30 millones de dólares).

También se necesitarán “unos siete millones de euros en gastos de funcionamiento anuales” para llevar a cabo la investigación, señala el grupo.

Las instalaciones deberían estar terminadas en 2023.

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